¿Por qué no quitar el bidé de tu baño?

El bidé es uno de los sanitarios que más dudas plantea a la hora de renovar el baño. Hay quien no puede vivir sin él, pero hay quien lo ve casi como un objeto de decoración del que se puede prescindir sin problema. 

¿Quién tiene razón? Como en todo, depende de la persona y de las circunstancias. Pero, en este caso, queremos darte razones por las que merece la pena tener un bidé en el baño. Verás que son muchas más de las que tal vez imaginabas.

Ventajas de tener bidé en el baño

El bidé es un sanitario que ha demostrado su utilidad a lo largo de sus trescientos años de historia. Y hasta no hace mucho, era indispensable en cualquier baño o, al menos, en uno de los baños de la casa. Hoy los tiempos han cambiado, pero su utilidad sigue siendo innegable. Estas son solo algunas de las razones por las que no prescindir de él:

Higiene íntima: de hecho, para eso se inventó. El bidé permite una limpieza que no se consigue con el papel higiénico. Evita, además, el uso de las toallitas húmedas que tanta controversia están provocando en los últimos tiempos por sus efectos en los sistemas de desagüe y depuración.

Higiene corporal: el bidet permite también lavarse otras zonas del cuerpo sin necesidad de pasar por la ducha o la bañera, de manera que es más cómodo, rápido y, además, se ahorra agua.

Personas mayores: en el caso de ancianos o personas con movilidad reducida, un bidé es una ayuda para su aseo en determinados momentos. Existen modelos específicamente diseñados para su uso.

Bebés: en lugar de utilizar una bañera especial a la que solo se dará uso durante un tiempo muy limitado, se puede utilizar el bidé para bañar a los bebés. Al ser más pequeño, además, ellos se sienten más seguros.

Mascotas: si tienes una mascota pequeña en casa, el bidé es también un buen lugar para bañarla, gastarás mucha menos agua que en la bañera o la ducha y ensuciarás menos.

Ropa: cuando hay que dejar ropa en remojo, el bidé es una buena solución, ya que no es necesario ocupar un lavabo durante ese tiempo o utilizar un barreño, bastante más incómodo.

Cómo elegir el bidé

La falta de espacio, o la necesidad de aprovecharlo mejor, son las dos excusas más socorridas para quitar el bidé del baño. Sin embargo, incluso aunque el aseo sea pequeño, hay alternativas para no tener que prescindir de él.

La variedad de modelos que existe hoy en el mercado en inmensa, tanto en diseños como en tamaños. Por un lado, se puede optar por un bidé compacto y de fondo reducido, menos voluminoso y perfecto para cuartos de baño de aires minimalistas.

También se puede optar por un bidé suspendido. Este tipo de sanitarios no solo facilitan la limpieza, sino que al ir colgados de la pared resultan mucho más ligeros que los de pie y no ‘comen’ tanto espacio, al menos a la vista.

Y, si además buscas algo especial, siempre puedes buscar un bidé con regulador de la temperatura o la intensidad del agua, con diferentes chorros o con sensores que hacen que funcione al detectar la presencia. En caso de que quieras algo discreto, los hay con tapa, pero si esta es tu elección, mejor que sea con caída amortiguada.

Como ves, son muchas las razones para mantener en bidé en el cuarto de baño. La falta de espacio hace mucho que dejó de ser una excusa válida con los nuevos diseños que hay en el mercado. ¿Te lo vas a pensar?  

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